“La familia está completa, recuperar a Guido fue recuperar a mi hija Laura”

01-10-15-POLITICA-ELAP_En agosto de 2014 llegó un momento de paz para la argentina Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación de Madres de la Plaza de Mayo, cuando apareció el nieto 114, porque fue el que buscó durante 36 años: Guido, el niño que su hija Laura alumbró en cautiverio, antes de ser asesinada durante la dictadura cívico-militar.

Cuando habla de su nieto -que ahora se llama Ignacio Guido Montoya Carlotto, pues cambió su anterior nombre, Ignacio Hurban-, así como de su madre Laura, sus ojos verdes se encienden. Antes de contestar cada pregunta mira fijamente a los ojos de quien la interpela. Se toma su tiempo y, despacio, con voz serena pero de manera franca, contesta, sin dejar de sonreír.

Irradia ternura, por ello, a su paso por Ecuador en el Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2015), fue una de las personas a quienes se acercaron para abrazarla. “Estela, lloré contigo”, “Eres mi ejemplo para seguir y de lucha”, fueron algunas de las palabras que se llevó de los ecuatorianos, además de obsequios, como algunos ramos florales, entre otros.

Su agenda en Quito fue apretada. Tuvo entrevistas para medios televisivos, cenas y reuniones, que le coparon los 3 días que permaneció en la capital. Participó el martes en una mesa redonda, junto a Pedro Restrepo, quien también perdió a sus hijos durante el gobierno del presidente León Febres-Cordero. Durante ese encuentro recordó que cuando a su hija la tomaron prisionera dijo: “No saben con quién se meten, mi madre hará hasta lo imposible por recuperarnos”.

Ahora que recuperó a Guido, ¿qué le dice a Laura, en ese libro de memorias que escribió?

En realidad a mi nieto no se le entrega aún el archivo biográfico familiar, se lo está armando. Tiene la historia viva de su abuela, tíos, y de muchos libros, películas y documentales que se han hecho. Él ya sabe quién es y quiénes fueron su papá y mamá (Óscar Montoya y Laura Carlotto, militantes de la izquierda peronista). Su madre tenía 23 años y su padre 25 cuando murieron, eran unos niños prácticamente, pero a pesar de su edad estaban muy seguros de lo que tenían que hacer por su país. Él (Guido) ya lo sabe. Está muy feliz y muy orgulloso, y estamos haciendo un proceso de acercamiento para conocernos de una manera maravillosa. Hubo dificultades con otros casos, pero felizmente con el mío, nada. Es músico y es un muchacho buenísimo.

¿Qué significa para los nietos recuperar esta identidad perdida?

Recuperar su verdad. Yo creo que la verdad nos hace libres; vivir engañados es un error enorme. Ahora pueden vivir como quienes son, es un derecho humano. La identidad es un derecho humano inalienable. Ellos sienten eso.

Y para una abuela, ¿qué significa recuperar a su nieto?

La felicidad de esta abuela, de toda su familia, y de toda la sociedad de mi país y de parte del mundo, porque donde voy encuentro que han llorado, festejado, disfrutado y han brindado con ese encuentro porque los buscamos entre todos. Todos me ayudaron, en todos estos 36 años buscándolo. La familia está completa. Recuperarlo a él fue recuperar a mi hija Laura. Por eso algunos mensajes que solía poner recordando su muerte, los he terminado. Ya no los voy a poner más, ahora debo festejar la vida.

¿Qué mensaje dejaría a quienes buscan a sus hijos?

No se depriman porque las cosas no salen rápido. Pasa el tiempo y uno piensa que pierde las fuerzas. Nunca hay que perder las fuerzas, hay que seguir, porque la vida nos da esas satisfacciones y esas sorpresas para estar siempre en paz. Así que nunca aflojar.

¿Cómo se siente de que en el ELAP se escuche sobre la lucha de las Abuelas de la Plaza de Mayo?

Me da una gran alegría el recibimiento, la comprensión, el apoyo, todo el amor que me están dando y la posibilidad de contar brevemente esta historia para que ayude a quienes están en una lucha, que no saben qué hacer, como el caso de los 43 de México, que es un caso por el que yo fui a Guadalajara (México) para ayudarlos y escucharlos personalmente. Y así seguiré haciendo en los demás casos. Me siento útil y feliz de sentirme en una patria grande, en donde una madre y doblemente abuela trabaja en paz con el amor a flor de piel sin odios y sin venganzas.

¿Qué siente de estar en Ecuador junto a representantes de partidos de izquierda?

Los respeto muchísimo, porque esta es la izquierda buena. Pasa que a veces está la otra izquierda, que se confunde con la derecha. Y allí en mi país existe eso en algunos casos.

¿La lucha sigue?

Por nuestros hijos que dieron la vida y a nombre de Laura y de los 30.000 desaparecidos de Argentina, creo que para mí es el momento de gloria que debemos aprovechar entre todos. No desperdiciar un minuto, mientras pueda estar yo brindando mi palabra, mi serenidad, mi consejo, para que el sueño de los próceres San Martín, Bolívar, Artigas, sea una realidad: la Patria Grande.

¿Qué espera del gobierno de Daniel Scioli en materia de derechos humanos si gana las elecciones en Argentina?

No, no, eso es una garantía, seguirá profundizando en el tema de los derechos humanos. Incluso anunció que va a crear un ministerio y seguirá con la lucha. Mi hijo está trabajando con él y sé que seguirán con las propuestas. Scioli es un hombre que da todas las garantías para continuar con el proyecto, con seguridad y confianza de mi parte. (I)

La historia de Horacio Pietragalla

“A los nietos nos buscaron con mucho amor”

Horacio Pietragalla Corti fue uno de los 115 nietos que recuperaron las Abuelas de la Plaza de Mayo hasta agosto de 2014. Los últimos dos fueron Guido Montoya Carlotto y Ana Libertad, nietos de 2 de las fundadoras de la Asociación.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet (entre 1973 y 1990), los padres de Horacio Pietragalla Corti fueron asesinados. El niño no fue criado por su familia, sino que fue entregado a padres sustitutos. Recuerda que fue un chico criado en un sector popular, “con mentiras, engaños, cerca de militares, pero tuve la suerte de ingresar a la escuela pública, en donde siempre hubo docentes como las Abuelas de la Plaza de Mayo, que me explicaron qué había pasado con esos militantes políticos que fueron asesinados”.

Por ello señaló que esa resistencia que generó la sociedad argentina, entre ellos los docentes, permitió que muchas personas conozcan la historia de sus padres. “Permitieron que la sociedad no se creyera la curva dentro de las inmaduras democracias que tuvieron, en donde nos decían que por algo los mataron”, manifestó Pietragalla.

Recordó que una de sus abuelas se suicidó por la injusticia “de no poder hacer nada” y que siempre llevará consigo esa gran pena de no haber podido abrazar a sus abuelos. “Pero en la vida hay recompensas, no los abracé a ellos, pero tengo 30 abuelas por toda la Argentina, que las abrazo todo el tiempo que las veo, porque son para amar, para querer y para acompañar”.

Por ello dijo que el gran ejemplo que le dejan las Abuelas de la Plaza de Mayo es “el gran amor; y cuando hay un objetivo común, por más que haya millones de diferencias, el objetivo nunca se les fue: buscar a los nietos”.

Manifestó que espera que su hija sea parte de las Abuelas de la Plaza de Mayo. “Porque nuestros hijos van a buscar la identidad, porque quizá un hijo no se anime, pero un nieto de ese hijo irá a buscar la identidad, porque va a decir: mi padre fue hijo de desaparecidos”.

Pietragalla Corti dijo que la identidad llama. “En Argentina no hay grandes diferencias, porque sin duda había sectores que acompañaban la movida, los organismos de derechos humanos, pero no eran toda la población”.

A su criterio, Néstor Kirchner fue un gran defensor de los derechos humanos. Recordó que el fallecido presidente de Argentina se paró en la sede de Naciones Unidas y dijo: “Todos somos hijos y nietos de las Abuelas de la Plaza de Mayo”. Aplaudió la voluntad política de Kirchner, ya que generó conciencia colectiva.

Pietragalla recuperó su identidad en 2003 y sobre el grupo de mujeres señaló que “a los nietos los buscaron con amor”.
https://youtu.be/1fkhzxdnQ3k

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