“Los empresarios no se preocuparon por la productividad”

alberto-dahikSi Rafael Correa es la tesis, Alberto Dahik es la antítesis. Desde las antípodas del pensamiento económico del Gobierno, el exvicepresidente atiende esta entrevista un sábado por la tarde, en la Universidad Espíritu Santo, donde no da clases sino que dicta conferencias.

Convertido en el referente ideológico del neoliberalismo, por segunda vez en la historia reciente de este país, Dahik expone lo que considera ocurre en la economía y ofrece sus sugerencias para superar los problemas que él llama crisis.

En el diálogo insiste en la necesidad de que al país llegue la inversión extranjera. Y en ese sentido defiende la firma de los TBI, que fueron el marco jurídico que permitió la demanda de la OXY.

El 20 de junio propuso un ‘timbre cambiario’. ¿En qué consiste su propuesta?

He sostenido que sí ha existido una política cambiaria porque las importaciones se han ido gradualmente encareciendo con una serie de arbitrios como el impuesto al 5% de la salida de capitales, aranceles, salvaguardas. ¿Eso qué quiere decir? Que el importador ecuatoriano, para traer algo que vale 100 centavos en el exterior, necesita más de 100 centavos, por lo tanto, aunque el tipo de cambio es absolutamente fijo porque somos un país dolarizado, las importaciones se han encarecido, pero eso no ha pasado con el otro lado, con el exportador. Cuando un exportador entrega 100 centavos en el mercado mundial, recibe solo 100 centavos, y a este sector exportador las cosas importadas le han subido y cuando este consume bienes importados tiene que pagar más de 100 centavos.

La política económica que se ha seguido ha castigado la relación de precios entre el sector exportador e importador. Al sector exportador, al que genera las divisas que hay que estimular, se le han dado 100 centavos, pero al sector importador le cuesta mucho más de 100 centavos, entonces ese desbalance tiene que ser corregido con algo que no puede ser incautar divisas, no puede ser un mecanismo a dedo, no puede ser un mecanismo fiscal para generar recursos. Tiene que ser un mecanismo mediante el cual, parte de ese costo de las importaciones, de ese excedente sobre 100 centavos sea distribuido al sector exportador, que sea liquidado semanalmente, que sea transparente, con reglas de mercado, no un mecanismo mediante el cual el Gobierno genere recursos o el Banco Central genere un control de cambio que nos lleve a Venezuela, eso no. Es una cuestión transparente, temporal y tenemos que poner este arbitrio dentro de un programa de reconversión de la economía ecuatoriana que haga que esto sea un mecanismo temporal para ir luego bajando salvaguardias.

¿Usted proponía una subasta?

Sí. Yo lo que proponía era que haya, de acuerdo a las capacidades de la economía, en mutuo acuerdo entre sector privado, financiero y Gobierno una cifra de cupo de importaciones que se subaste y que ese valor vaya a los exportadores, es decir transparente, a través de mercado. No podemos generar un mecanismo que haga que el exportador y el importador tengan que encontrarse, no podemos exigir que el importador vaya a pedirle un cupo a los exportadores. Un mecanismo transparente de mercado que evite cualquier manipulación o control cambiario.

¿Eso tendría que manejarlo el Banco Central?

Esto tendría que ser un mecanismo conjunto entre Banco Central, sectores de la producción y financiero.

Desde su visión, ¿cuál es la situación de las empresas ecuatorianas?

Sumamente difícil, la caída de ventas es generalizada, hay muchos despidos y pérdida de empleo. Las viviendas están con descuento de 10% y 12% por la falta de demanda. Vaya a ver si alguien compra un automóvil, la caída en electrodomésticos es brutal. Esto se debe a algo que predije en la Espol, antes de que los depósitos cayeran porque cuando hubo la mesa redonda en junio de este año, los depósitos de mayo de 2014 a mayo de 2015 todavía habían crecido, sin embargo, predije que se iban a desplomar y se han desplomado, ¿eso que genera? Contracción del crédito y el crédito es la base del crecimiento y del desenvolvimiento de las empresas.

Pero los empresarios tuvieron grandes ganancias hasta este año, y nunca antes se quejaron del modelo…

Los empresarios (lo dije en la conferencia en la Universidad Espíritu Santo) y la sociedad ecuatoriana han sido adictos a tres grandes cosas. Las clases populares a subsidios, la clase media a un crédito abundante y los empresarios a unas utilidades fáciles. Ese es el problema de un modelo que se sustentó en una bonanza petrolera y no en la eficiencia. Esa es la consecuencia de un modelo que inyectó recursos, hizo crecer el gasto público del 25% del PIB al 45% y cuando hubo un estornudo, que es el precio del petróleo, colapsó. Creo que los empresarios ganaron dinero y no se preocuparon de la productividad y de cuestionar un modelo que tarde o temprano iba a hacer lo que está haciendo ahora.

Muchos tuvieron ganancias extraordinarias gracias a ese gasto público…

Sí, pero ninguno tuvo tanto crecimiento como el Gobierno. El problema es cuando usted sustenta el crecimiento en el gasto público, no en productividad: desplaza usted al sector privado.

Si la otra adicción es de la clase media al crédito fácil, ¿quiere decir que se estimuló el consumo?

Eso quiere decir que las sociedades pueden vivir una sensación de felicidad aparente. Hoy nos estamos dando cuenta de que el modelo no es adecuado y de que hay que cambiarlo. Pero eso es una gran noticia porque no es el precio del petróleo el que ha causado la crisis y por lo tanto es muy fácil revertir: deshaga lo que hizo mal. Venda las inversiones excesivas del Estado, recupere recursos para solidificar la dolarización que la quiere el pueblo ecuatoriano, vuelva a un nivel natural de gasto público y promueva la eficiencia.

¿Entonces el problema es estructural, no solo del Gobierno: los empresarios que quieren ganar dinero fácilmente y la clase media que busca crédito fácil?

Pero si eso que usted dice es cierto, tiene también que reconocer que la gente sigue las señales que vienen de una política económica. Si el día de mañana hay una ley que hace que la camiseta que tiene me valga un dólar, ¿cuántas tendría usted? Bastantes. ¿Por qué? Porque le están mandando un mensaje, los mensajes que mandó el Gobierno fueron equivocados en su política económica. Hoy lo estamos viendo.

El Presidente ha dicho que en ocasiones la inversión extranjera puede ser negativa. ¿Qué responde a eso?

Vaya a preguntar a China que ha tenido un crecimiento espectacular si no ha habido una gigantesca inversión extranjera. ¿Cómo se dio el milagro japonés? ¿Qué ocurrió con los tigres de Asia? ¿Qué pasó en Chile? ¿Qué está buscando Cuba hoy si no es inversión extranjera? Que un sediento diga que el agua no es buena porque viene de otro lado es una ridiculez. Si nosotros como país no aceptamos como buena la inversión extranjera sería como si en el cantón Samborondón hace 20 años hubiesen dicho que la inversión de Guayaquil era mala.

El Presidente pone como ejemplo el caso argentino, donde la inversión extranjera tumbó la convertibilidad…

La inversión extranjera no tumbó la convertibilidad sino el exceso, la corrupción, la politiquería. Estamos en un momento en Ecuador donde hay que despolitizar los temas económicos. Hay que fijar objetivos nacionales, como la dolarización, que trasciendan a cualquier gobierno e ideología. Necesitamos reglas claras para que esos objetivos no sean manoseados por elecciones, gobiernos o candidatos.
El otro caso que expone Correa es la venta de Toni, una empresa tradicional guayaquileña. De esa transacción ni un dólar entró al país. Eso quiere decir falta de confianza porque como ejemplo se puede usar a Panamá, donde se ve la inversión extranjera porque hay confianza, lo mismo en Costa Rica. Aquí en Ecuador suben las especies monetarias en circulación. Bajan los depósitos porque los mismos ecuatorianos no tienen confianza de lo que está sucediendo, entonces cómo se puede pedir que los extranjeros confíen.

Usted ha criticado el gasto público, ¿no ve un cambio en la política en la proforma presupuestaria de 2016 donde se ha bajado el nivel de inversión?

Yo lo que quiero ver no es una reducción que se da a la fuerza porque no hay recursos sino una consciente reflexión de que hay que cambiar el modelo, de que no podemos seguir sobreinvirtiendo, de que hay que bajar radicalmente el tamaño del sector público respecto a la economía porque esta va a decrecer en 2015 y muy probablemente en 2016.

¿Cuáles son sus previsiones económicas?

En mayo, antes de la caída de los depósitos, dije que iban a caer y se ha cumplido. Ahora digo que este año va a haber recesión y que 2016 será durísimo. El primer paso es borrar el mito del Fondo Monetario Internacional (FMI), que no es malo ni bueno. Es como decir que el Banco de Sangre es malo. El Banco de Sangre es un lugar donde hay sangre para el que la necesita.

No solo es del Gobierno, la gente le tiene terror al FMI.

Porque los políticos y los gobiernos que hacen política y no economía se han encargado de crear este mito por conveniencia. Políticos de derecha critican al FMI. El rechazo es generalizado y está en todos los sectores.
El temor al FMI se debe a que los líderes del país en vez de hacer ver la realidad de las cosas siembran mitos para cosechar dividendos políticos. El FMI no es bueno ni malo, usted va allá porque tiene un problema de balanza de pagos y no hay nadie más que pueda dar esos recursos. Si alguien me dice el lugar del mundo donde se puede obtener una tasa de interés como la del FMI y que además permita recuperar la credibilidad en los mercados financieros ¿qué me comunique dónde está? El riesgo país, que en algún momento funcionarios del Gobierno dijeron que era una entelequia, hace que un maestro que quiera vender el bono de jubilación pierda el 30% del valor. ¿No cree que eso afecta a los pobres? La economía mal manejada afecta a los más necesitados.

¿Pero el FMI pedirá al país eliminar subsidios?

El FMI no va a pedir nada que el país no tenga que hacer y pueda negociar. Si usted ve hoy que economistas de izquierda hablan de focalizar el subsidio puede ser entonces que todos los economistas coincidamos en que hay que eliminarlo. Los políticos dicen que no. ¿Qué le indica esto? ¿Que el FMI es el malo o la mala práctica de la política para decir lo que la gente quiere oír?

Para exigir una indemnización la OXI se amparó en un TBI, ¿considera que esos tratados sirven para atraer la inversión extranjera?

Dígame usted qué país que se haya desarrollado, China por ejemplo, no tiene una seguridad jurídica y respeto a los tratados. Nosotros denunciamos una serie de cosas y le vamos a pedir plata a China. Pero ellos hacen exactamente lo contrario a lo que nosotros decimos y hacemos. China está bien, recibe capital extranjero, respeta las reglas y ha crecido así. Obtiene inversión extranjera a cero por ciento y nos presta dinero a altos intereses.

Pero ahora el país deberá pagar más del mil millones de dólares.

No quiero entrar en el tema de la Oxy porque es de gran complejidad y excede la extensión de esta entrevista. Pero sí quiero decirle que la forma en que se ha tratado la inversión extranjera también exacerba a quienes están del otro lado. Hay que dialogar, no hay que tener posturas extremas, hay que tener un lenguaje favorable a la inversión extranjera porque la necesitamos.

Fue en el Gobierno de Durán Ballén cuando más se firmaron estos TBI.

Porque sin tratados de esa naturaleza la inversión extranjera no se siente segura y si la inversión extranjera es necesaria y se siente segura hay que tenerlos. La pregunta es por qué no los denuncia Colombia, Chile o Perú.

¿Y los arbitrajes internacionales?

Son arbitrajes internacionales, aceptados y practicados en todo el mundo. Usted no puede ir al mundo y decir: capital extranjero, tienes la opción de irte a 200 países del mundo, ven al mío que soy pequeñito y bajo mis reglas. Es bajo las reglas del mundo y si uno quiere decir no, se va a quedar como Ecuador, con la más baja tasa de inversión extranjera directa en relación al PIB de toda América Latina.

¿Cuál cree que es el futuro del neoliberalismo?

Al igual que la satanización del FMI, se ha satanizado a la economía liberal. Pregunto cuál es la economía que ha permitido que el mundo reduzca la pobreza, ¿la socialista o la economía de libre de mercado? ¿cuál es la economía que ha generado vacunas, rayos X, internet, televisión, satélites? ¿Deme usted un invento del régimen soviético? Yo solo puedo decir una cosa porque de tendencias políticas no quiero hablar. Para el próximo año todas las economías latinoamericanas crecerán, menos Argentina, Brasil, Venezuela y Ecuador. Le ruego que usted saque sus conclusiones. (I) El telégrafo

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