La nueva Asamblea apunta a la Supercom

Opositores al Gobierno quieren la cabeza del Ochoa.
Opositores al Gobierno quieren la cabeza del Ochoa.

La Superintendencia de Comunicación cumplió, la semana pasada, tres años de funcionamiento. Los movimientos políticos de oposición, sin embargo, creen que la entidad tiene los días contados a medida que se acercan las elecciones de 2017.

El movimiento CREO, por ejemplo, advierte que toda la Ley de Comunicación, que dio vida a la Superintendencia, debe ser eliminada. Según los legisladores de la agrupación que aspiran a la reelección en febrero, una nueva Asamblea deberá “tumbar a la ley mordaza”.

Diego Salgado, legislador que espera repetir curul, considera que es fundamental el respeto a la libertad de expresión y que la “Supercom debe desaparecer porque funciona como una secretaría de inteligencia”. En eso coinciden sus colegas.

Ellos cuentan con el respaldo de su precandidato presidencial, Guillermo Lasso. Él adelantó que el documento y la Superintendencia dejarán de existir si llega a Carondelet.

No es el único político que desea terminar con la entidad que dirige Carlos Ochoa, expresentador de noticias de GamaTV, canal incautado por el Gobierno. Paco Moncayo también ve con malos ojos al ente.

En sus palabras, la Superintendencia es “la Santa Inquisición que atormenta y persigue a los periodistas”.

Moncayo y la Izquierda Democrática creen que el resto de la Ley Orgánica de Comunicación no debe derogarse, sino reformarse. Los legisladores de ese partido que lleguen a la nueva Asamblea buscarán ese cambio legal.

¿Por qué? Según Wilma Andrade, precandidata a asambleísta nacional por la Izquierda Democrática, la normativa ha impuesto sanciones administrativas, multas y rectificaciones que perjudican a la libertad de expresión.

Ella recalcó que “están abiertos al diálogo con los medios de comunicación para conocer con detalle lo que les afecta”.

Moisés Tacle, que podría repetir la candidatura de legislador provincial por el Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero (PSC-MG) en 2017, explicó a este Diario que es más fácil reformar la ley que echarla abajo. “Una de nuestras tareas más importantes será modificar sustancialmente la actual Ley de Comunicación”.

También coincide con los otros representantes de las organizaciones en borrar del mapa a la Supercom.

El oficialismo tiene una mirada distinta. En su nuevo programa de Gobierno para los próximos cuatro años, propone profundizar “la revolución a la comunicación”. Le dedica cuatro páginas al tema.

Según los ideólogos de PAIS, la “comunicación es fundamental y estratégica para sostener los cambios estructurales en la sociedad”. Por eso, dice el texto, se deben mejorar las estrategias de comunicación gubernamental y el trabajo de los medios estatales.

Pese a que la ley fue creada por PAIS, el plan promueve reformas en la normativa. Las modificaciones buscarán, según detalla el programa de gobierno, precisar más competencias y atribuciones en el desempeño de las instituciones que regulan y controlan la comunicación. Es decir, no se plantea eliminar a la Superintendencia sino repotenciarla.

Carlos Ochoa, de su parte, critica las intenciones de la oposición. “Más allá del resultado de las próximas elecciones, nos queda la tranquilidad de que hicimos nuestro trabajo”, dijo al conmemorar el aniversario de la entidad.(I) Expreso

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