Primeros Resultados dan como ganador a MACRI, con el 54,47%
Buenos Aires. 22/11/2015.Con el 1,24% de las mesas escrutadas, los primeros resultados a boca de urna colocan en primer lugar a Mauricio Macri, lo cual representa 141.701 votos a su favor.
En tanto que Daniel Scioli lleva un 47.04%, lo cual significa 125.877 votos de la ciudadanía.
Estos datos preliminares representan 1.24% de mesas escrutadas, lo que significa el conteo de 1.179 mesas.
Cierre de proceso electoral
Los comicios cerraron con una participación ciudadana superior al 74% del electorado, de los 32 millones de argentinos que estaban habilitados para sufragar.
«Sin incidentes y en forma ordenada», informó la Cámara Nacional Electoral de Argentina que se desarrolló la jornada electoral y se espera a las 19:30 (hora local) la emisión de los primeros resultados.
Media hora antes del cierre, la entidad reportó el sufragio de al menos un 66% de ciudadanos, pasadas las 16:30 (hora local) .
La expectativa central, obviamente, estará enfocada en el nombre del ganador. Y para los seguidores de ese espacio beneficiado, posiblemente sea el único dato de los resultados que tenga relevancia de análisis después de las 18. Sin embargo, en una mirada menos apasionada y más profunda, acaso para los días que vienen, hay algunas claves para detenerse a la hora de desmenuzar los números que dejen las urnas. Y que podrían ayudar a entender las fortalezas (y debilidades) con las que arrancaría el nuevo gobierno.
1) El nivel de participación. Uno de los fenómenos de la primera vuelta, y que explicó en gran parte la victoría pírrica de Daniel Scioli, fue el aluvión de gente que se sumó a la votación respecto a las primarias del 9 de agosto. Unos dos millones de electores más que, en su gran mayoría, eligieron a Mauricio Macri y lo dejaron con la satisfacción de la derrota digna. Se pasó de 24 a 26 millones de votantes. De menos de un 75% de presentismo a más del 80%. Cualitativamente, la diferencia se podría explicar por un miedo, pero no al ajuste y a la devaluación, sino a que siga el kirchnerismo. ¿Qué pasará hoy? Los datos hasta una hora antes del cierre hablaban de una alta participación.
2) El voto en blanco. Otro de los fenómenos entre las PASO y el comicio general del 25 de octubre fue una ostensible reducción del voto en blanco. De más 1,2 millón el 9 de agosto se ubicó en menos de 670 mil en la primera vuelta. Para los balotajes como el de hoy, donde las opciones se acotan a dos personas, los encuestadores suelen estar atentos a una posible avalancha de votos en blanco.
Aquí vale detenerse en dos puntos: por un lado, al computarse en los porcentajes sólo los votos afirmativos, es decir, los que optan por uno de los dos candidatos, el voto en blanco hace que se amplíe la diferencia y por eso se escucha habitualmente que «favorece al ganador». Un ejemplo matemático: si el candidato A saca 50 votos, el B 40 y hay 10 de votos en blanco, la distancia entre uno y otro, sin despejar esta última variable, es de 10 puntos: 50% el A, 40% el B y 10% de voto en blanco. En cambio, cuando se cuentan sólo los votos afirmativos, es decir, 90 en total, los 50 sufragios del candidato A pasan a ser un porcentaje de 55,56% y los 40 del B se convierten en 44,44%. La diferencia se amplía a 11,12 puntos.
Sergio Massa vota esta mañana. Se quedó afuera y sus seguidores serán clave.
Pero cuidado, porque si hubiera un aluvión de votos en blanco, como ocurrió en las legislativas de 2001, el análisis ya no pasa por el impacto matemático y las brechas, sino por un rechazo a las ofertas electorales; un llamado de atención. En su momento, sumados los votos intencionadamente anulados, esto se conoció como «voto bronca» y fue un preludio del «que se vayan todos». De todos modos, en principio, no se espera un escenario así para hoy.
3) Dónde va el voto de Massa. En la primera vuelta del 25 de octubre, hubo más de 8 millones de votos «ajenos». Esto es, gente que se acercó a las urnas y no optó ni por Scioli ni por Macri. Una buena parte de esos electores, como se explicó, eligieron la variante «en blanco». Pero la gran mayoría, cerca de 5,4 millones, se inclinó por Sergio Massa. Eso explicó la desesperación de los dos finalistas por enviar señales amistosas al líder del Frente Renovador y, sobre todo, a sus seguidores. El grueso de los votos de Massa, está claro, se concentra en la provincia de Buenos Aires: más de dos millones de sufragios. Su otra joya fue Jujuy, la única provincia donde ganó para el tramo presidencial. No casualmente Macri hizo su cierre ahí.
4) La distancia en el triunfo. Aunque habrá sólo lugar para uno, la diferencia que logre el ganador podría ser un condicionante para el arranque de su gestión. Aquí se pueden establecer algunas franjas orientativas: una victoria por menos de 5 puntos será catalogada como «acotada»; entre 5 y 10, «cómoda»; más de 10, «contundente»; más de 15 o 20, «paliza». A medida que se amplía la brecha, lo lógico: el ganador tendrá más margen de acción inicial y sus rivales deberán moderarse. Una relación de fuerzas que puede resultar clave en un escenario tan polarizado como el que se configuró para el balotaje de hoy.
5) La distribución y la estratégica provincia de Buenos Aires. Tanto las PASO como la primera vuelta mostraron un mapa de votación bastante simple de leer. Macri se hizo fuerte en los grandes centros urbanos (el 25/10 ganó la Capital, Córdoba, Santa Fe, Mendoza) y Scioli se quedó con el Norte y el Sur, con distritos más chicos. También el candidato K ganó la provincia de Buenos Aires, logrando eludir la derrota de Aníbal Fernández en el tramo a gobernador frente a María Eugenia Vidal. Para hoy, por eso, será clave qué ocurra allí, la provincia más grande del país, la que concentra casi un 40% de los electores. Si gana Macri la nacional y ese triunfo viene acompañado con una victoria (así sea por un voto) en territorio bonaerense, será otro empujón importante. En el caso de Scioli, parece imposible que gane la presidencial general sin quedar arriba en el distrito que gobierna hace 8 años. (Clarin de Argentina)
