Correa en la cátedra
Mientras dictaba una clase magistral en la Espol, Rafael Correa hizo un “fraternal reclamo” a las instituciones de educación superior: que enriquezcan las discusiones con conocimiento objetivo. José Miguel Cabrera Sobre una grúa pende una cámara afuera del auditorio de la Espol, mientras un pequeño corro de estudiantes se forma como esperando a la entrada de un concierto, hasta que se abran las puertas para ver al presidente Rafael Correa dictando una clase magistral, titulada ‘Macroeconomía, transformación y desarrollo en Ecuador’.
Pero adentro no hay más espacio que una fila: llegar media hora antes es muy tarde para asistir a una charla académica del gobernante. La Espol ha tenido que habilitar otras dos salas para que estudiantes de cuatro instituciones más de educación superior pudieran acompañar a los suyos durante esta clase. Además de los alumnos de la institución anfitriona del evento, ha venido un grupo de la Universidad Católica (UCSG), la Universidad de Guayaquil y Ecotec.
Correa defendió el sistema de selección de estudiantes a través del examen ENES: “El libre acceso en realidad era un acceso caótico”, decía, y citó las cifras de eficiencia académica anteriores a sus políticas educativas: de cada 100 estudiantes, 15 se graduaban. Pero más allá de eso, hay algo distinto en la forma de responder. En un ambiente como este, cuando aparece una crítica, el Presidente no explota, explica.
