«El cuerpo de la mujer controla al hombre»
Las tetas de mujer tienen un efecto hipnótico. Arrastran y atraen la visión de una persona independientemente de su sexualidad o su género. No me cabe duda de que esto es una construcción cultural, pero la realidad es que los bailes de pechos de Elvira, el escote de Tura Satana o los pezones de Romina Power han formado parte de mi educación sentimental. El sexplotation –películas de temática moralmente cuestionable y recargadas de escenas eróticas– cosificaba los cuerpos de las mujeres, sí, pero también nos sacó de la segunda fila en las producciones audiovisuales para darnos un papel protagonista más allá del estereotipo de princesa insípida o acompañante del personaje principal.
Mientras la inmensa mayoría de la producción X consista en gang bangs y penetraciones anales en grupo, ellos creerán que sólo deben satisfacerles a ellos. Y ahora: ¿dónde lo encuentro?
Sus personajes femeninos estaban diseñados para el disfrute visual del hombre pero, seguramente sin pretenderlo, crearon a su vez iconos feministas que cuestionaban los roles clásicos – y sin efecto en el argumento- que las mujeres interpretaban en las producciones mainstream. Si nos iban a hacer enseñar cacho igual, que lo hacían con frecuencia, que menos que fuera un papel atractivo y con enjundia. Hablando claro, mola más ser Tura Satana en ‘Faster, Pussycat! Kill! Kill!’ que Audrey Hepburn en ‘Vacaciones en Roma’ y, quiero dar por hecho, que hay unanimidad en esto.
