En Quito los universitarios piden paz para Venezuela

paz venEmpezar con 600 y sumar más de 9 000 adhesiones en cinco días. Esa fue la respuesta que recibió la propuesta «Todos somos Venezuela», un evento creado en Facebook por estudiantes ecuatorianos y venezolanos.

La respuesta fue inmediata. «Hermoso» es la palabra que prefiere utilizar Bernardo Crespo, cuencano a punto de cumplir 23 años.

La solidaridad con una causa que considera vital por la situación que vive el país vecino desde hace más de dos semanas, movió al estudiante de Derecho a juntarse a otra iniciativa, también difundida por redes sociales, de jóvenes venezolanos residentes en Quito.

Crespo vio que el objetivo entre los colectivos juveniles de ambos países era uno solo: promover públicamente tres conceptos: paz, vida y libertad

Por ello, propuso juntarse. La respuesta fue afirmativa.

El resultado fue la manifestación pacífica que se vivió en las afueras de la embajada de Venezuela en Quito, el pasado viernes.

Allí, alrededor de 200 personas –según cifras del colectivo juvenil- llegaron con pancartas, banderas, pitos, consignas. Se mantuvieron juntos entre las 17:30 y las 21:00.

La velocidad con que los mensajes de Twitter y Facebook se replicaron lo motivaron a seguir adelante «Hay que reconocer que la ciudadanía se sumó al mensaje. Esto no tiene fines políticos o partidistas».

Esa solidaridad es la que buscaban los jóvenes venezolanos residentes en Quito, como Carlin Pérez, una caraqueña que llegó al país en enero, después de que su universidad cerró las puertas en noviembre del año pasado por la crisis política y económica.

Según sus cifras, alrededor de 150 estudiantes viven en la ciudad en las mismas condiciones. «Mi familia me dicho que las cosas están color rojito (apretadas) porque no hay alimentos. Hay tarjetas para entregar comida y unas filas enormes». La joven que debió cambiar sus estudios de Producción Escénica por idiomas «hasta ver qué pasa» dice que la alarma crece entre los residentes venezolanos.

«Queremos que Ecuador nos apoye. Hemos visto mucho silencio». Su grupo estuvo también en la Asamblea Nacional, buscando adhesiones entre los políticos. Ellos buscan demostrar que el malestar que se vive en su país es general. No tiene que ver con clases sociales o banderas políticas.

«Vengo de un hogar de clase media. Soy hija de una enfermera y un guardia de seguridad. Incluso en los barrios más pobres de Venezuela la gente pide cambios»

Después de la respuesta del viernes, los jóvenes planean más acciones juntos. Aclaran que siempre pacíficas. «Nos estamos matando entre seres humanos. Se pide libertad y se derrama sangre. Ya es hora de parar», concluye Crespo.

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