Viaje a Marte sin retorno
Los científicos creen que la Tierra y Marte tuvieron en algún momento atmósferas similares pero se desarrollaron de manera muy distinta.
La atmósfera de Marte es muy delgada, extremadamente fría y lo que queda de agua está congelada o escondida bajo tierra
Hay evidencia de que alguna vez Marte estaba cubierto de océanos de agua, cuando la atmósfera era abundante
Esa atmósfera tan delgada no puede impedir que el calor del Sol se escape al Espacio
Pero, ¿cuán realista es creer que un grupo de individuos pueden vivir y prosperar en el planeta rojo?
Marte está en la línea de fuego de las partículas de alta energía del Sol, conocido como el viento solar. Se piensa incluso que es debido a ello que la atmósfera de ese planeta es muy delgada.
En la Tierra estamos protegidos del viento solar con un fuerte campo magnético. Sin él, sería mucho más difícil sobrevivir.
A pesar de que Marte tenía algo similar hace unos 4.000 millones de años, lo perdió, así que su superficie es extremadamente hostil, como señala Verónica Bray, del Laboratorio lunar y planetario de la Universidad de Arizona, quien ve el proyecto con escepticismo.
No hay agua líquida, la presión atmosférica es «prácticamente un vacío», los niveles de radiación son más altos y las temperaturas varían de una manera salvaje, señala.
«La radiación preocupa, particularmente durante el viaje. Implica un riesgo más alto de cáncer, un sistema inmunológico debilitado y posiblemente infertilidad», subraya.
Para minimizar la radiación, el equipo tendrá que cubrir los domos bajo los que vivirán con varios metros de tierra, pero sus miembros mismos tendrán que cavar para conseguirla.
«No tengo duda alguna respecto a que podemos poner a un ser humano en Marte. Lo que dudo es que pueda sobrevivir por un extenso período», sentencia Bray.
Por su parte, uno de los embajadores del proyecto, el profesor Gerard ‘t Hooft, premio Nobel de física teórica 1999, admite que existen riesgos desconocidos para la salud, pues la radiación es «de una naturaleza muy distinta» a lo que se ha probado en la Tierra.
