El Presidente Guillermo Lasso se defendió de las acusaciones de Peculado durante el juicio político
Parte de su discurso.
Quiero agradecerles por haber creado la mayor prueba de templanza para los demócratas de este país.
Porque mientras más absurda sea su acusación; mientras más ocurrida y pintoresca, mayor será la oportunidad de desplegar el talante democrático que este país verdaderamente necesita.
Quiero reconocer la oportunidad que me brindan para venir aquí a hacer algo que a lo largo de todo este proceso nunca se hizo.
Y eso es ejercer, a través de mi presencia, la reverencia que exigen nuestras leyes e instituciones.
La verdad es que lamento mucho que, del frágil castillo de naipes que construyeron, no les quedó más que conformarse con la carta más débil: la relacionada a flopec.
Admito que ha sido instructivo ver cómo se las ingeniaban para tratar de armar una trama medianamente verosímil con hechos que ocurrieron en el año 2018, cuando este gobierno ni siquiera existía.
Se les olvidó que tanto el contrato, la adenda, como el informe de contraloría fueron sobre un proceso que transcurrió entre 2018 y 2020, tres años antes de que yo asumiera la presidencia de la república.
Ese informe de contraloría hizo trece recomendaciones sobre el contrato que, insisto, fue firmado en el gobierno anterior. ¿y qué creen? las trece fueron adoptadas en el periodo de mi gobierno al pie de la letra.
Y a propósito, no sólo que la contraloría jamás recomendó terminar el contrato con amazonas tanker. fue también una distinguida interpelante quien, a través de un informe de la comisión que preside, recomendó que se le dé continuidad.
De igual manera, la controlaría nunca estableció ningún tipo de indicios de responsabilidad penal contra ningún funcionario.
Y así, muy fácilmente, la florida ficción que han montado va cediendo paso a la sobria e ineludible realidad. Así que permítanme que aquí haga una pausa para recapitular.
hasta ahora ha quedado claro que ni hubo firma de contrato en mi gobierno; que tampoco hubo informe de contraloría recomendando terminar dicho contrato; y que mucho menos hubo determinación de indicios de responsabilidad penal. Todo esto debería ser más que suficiente prueba de descargo. pero vayamos aún más allá.
Pues, resulta que los distinguidos interpelantes tampoco se enteraron que las empresas públicas son entidades autónomas. y que el presidente no tiene injerencia ni interviene en la firma de contratos, ni en negociaciones de ningún tipo. que no soy yo, sino el artículo 7 de la ley orgánica de empresas públicas el que dispone que el directorio de dichas empresas sea dirigido por el presidente de la empresa coordinadora de empresas públicas.
Y escuchen esto porque les resultará más interesante aún: la conformación de este directorio está establecida en el decreto 1051, del 14 de mayo de 2020. ¿esto qué quiere decir? que aquellas famosas reglas con las que se me acusaba de haber creado una especie de poder omnímodo, apocalíptico, en emco… pues resulta que ni siquiera las puse yo.
Queda absolutamente claro que no modifiqué ningún decreto ni ninguna ley. pero esto sí les digo: si algún funcionario violentó las normas que debía cumplir, o si usó su cargo para favorecerse a sí mismo o a terceros, no sólo espero que el sistema de justicia lo sentencie con la pena más dura, sino que su alma jamás conozca perdón de dios.
Y es por eso mismo, como si fuera necesario despejar cualquier duda, que el 23 de marzo de 2022 – hace ya más de un año – envié todo el expediente sobre flopec y amazonas tanker a la fiscalía general del estado.
Pero claro, los interpelantes no quieren ver esto. y así ponen en evidencia su perverso sesgo. Pues, todo aquello que yo sí hice no lo pueden reconocer, mientras que aquello que yo no hice me lo quieren endilgar.
Es insólito. pretenden hallarme culpable de aquello que yo mismo he denunciado, y como si todo esto fuera poco, como si esto no bastara, el testigo estrella de los acusadores, aquel que iba a entregar las supuestas pruebas de una injerencia que jamás existió… pues ni siquiera se presentó ante la comisión de fiscalización.
así que, una vez más, recapitulemos:
1. no hay contrato ni adenda firmados en mi gobierno.
2. no hay recomendaciones de contraloría para terminar dicho contrato.
3. no hubo determinación de indicios de responsabilidad penal en ningún funcionario.
4. las reglas no las puse yo.
5. yo mismo puse en conocimiento de la fiscalía el expediente
de flopec. y, por último:
6. no hay testigos relevantes de nada.
es por eso mismo que no hay un informe acusador, sino todo lo contrario. de hecho, aquí tengo en mis manos, para conocimiento de todos ustedes, el informe de la comisión de fiscalización de esta asamblea que recomienda no enjuiciar al presidente de la república. lo exhibo aquí para que el país lo conozca y mis acusadores al menos lo vean de lejos, pues parece que no han tenido la energía ni para leerlo ni socializarlo, como mandaría la decencia y el sentido común.
El informe concluye lo que ya todos sabemos: que no hay pruebas ni testimonios relevantes. más bien, lo único que hay son informaciones que comprueban mi total, evidente, e incuestionable inocencia.
Es por esto que quiero agradecer una vez más la oportunidad que este juicio me brinda.
Cuestionamiento al sentido moral y político del juicio pero ojo, mucho ojo.
Retornemos a la parte de las pruebas. pues la realidad es que no estoy diciendo nada particularmente nuevo.
Tanto ilustres abogados como lúcidos observadores del acontecer nacional han explicado todo esto de manera aún más clara que yo.
Y es que aquí viene lo más interesante y alarmante de todo.
Pues, en el fondo, ya casi sin esconderlo, son los mismos proponentes de este juicio quienes reconocen que no tienen nada. De manera casi explícita admiten que nada de esto les importa.
Cada vez que las pruebas de mi inocencia se vuelven así de evidentes, y los argumentos así de irrefutables, los acusadores terminan recurriendo a la más manoseada y trillada falacia que se ha esgrimido en un proceso en el que el manoseo ha sido la norma.
Vamos, no me hagan decirla. que ya sé que la están pensando. ya puedo ver que la están invocando en los rostros de algunos de los proponentes.
¿cómo es que dice? se trata del ya clásico “esto es político.” Cuando todo lo demás falla, siempre se puede recurrir a esta confiable falacia multiuso.
Es que aplica para todo: “pero si el contrato es de 2018”. no importa, que esto es político. “pero si no hay testigos ni informe”. vamos, que esto es político.
“Pero si se está violando un pequeñísimo detalle como el debido proceso”. por favor, que la ley no tiene por qué ser un impedimento para algo que es político, ¿no?
¿no es cierto, señores proponentes? y es que esto puede seguir hasta el infinito.
Los proponentes de este juicio parecen ser los únicos acusadores exentos de probar la culpabilidad del acusado.
Son los únicos que no se van a dejar intimidar por algo que sólo el resto de mortales ingenuos respetamos. me refiero a la ley.
Los únicos que no se sienten obligados a acatar los dictámenes de otras entidades, como la corte constitucional.
Así que mucha atención. y aquí quiero que quede claro que estoy hablando exclusivamente a mis acusadores, y no al resto de asambleístas aquí presentes, que éticamente han empezado a distanciarse ya de la sinrazón.
Hoy yo estoy aquí en este estrado ejerciendo mi defensa y respetando su rol fiscalizador.
Pero también he venido aquí para decirle lo siguiente a mis acusadores. yo los acuso a ustedes.
Yo los acuso de haber abandonado su rol de legisladores. Ustedes ahora son los anti-legisladores de esta república. porque ustedes no crean leyes, sino que las destruyen.
Ustedes no afianzan nuestras normas, sino que las debilitan, las desgarran, las ultrajan.
Ustedes no piensan en cómo crear reglas de convivencia, sino en cómo romperlas para su propia conveniencia.
Yo los acuso porque jamás, a lo largo de este juicio, intentaron acercarse a la verdad, sino meramente al poder.
Yo los acuso de intentar destruir la credibilidad no de esta presidencia, sino de la democracia misma.
Yo los acuso de distorsionar el verdadero sentido de lo político – que debería entenderse como el servicio al ciudadano – hasta convertirlo en depósito de las más bajas y negativas pasiones.
Yo los acuso de haber renunciado a lo que debería ser el objetivo principal de este hemiciclo, que es la búsqueda incesante del bienestar de la ciudadanía.
