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Ǫuito, 13 de agosto de 202C.- En comunidades rurales e indígenas de la Sierra y Amazonía del Ecuador, acceder a un médico, realizarse un control de salud o recibir orientación sobre alimentación puede implicar recorrer largas distancias. Esta realidad ha llevado a desarrollar jornadas de atención médica y educación nutricional en sectores donde funcionan centros de acopio vinculados a productores que entregan su leche a El Ordeño.

La iniciativa articula dos líneas de trabajo. Por un lado, las Brigadas de Cuidado Materno Infantiles, desarrolladas junto a Fundación Prosperar Salud y la Vicepresidencia de la República; y, por otro, las Ollas Comunitarias “Sabores que Transforman Vidas”, lideradas por El Ordeño, que ponen el foco en educación nutricional y en el aprovechamiento de productos disponibles en las propias comunidades.

Las brigadas médicas han llegado a las parroquias Cangahua, Olmedo y Ayora, en Cayambe; Oyacachi, en Napo; y Salcedo, en Cotopaxi. Según datos de Fundación Prosperar Salud, más de 3.500 personas han recibido atención durante este año en medicina general, ginecología, obstetricia, nutrición, odontología y geriatría, además de medicación gratuita.

Más que una jornada puntual, para los productores estas intervenciones representan la posibilidad de acceder a servicios que, por distancia o condiciones económicas, pueden resultar difíciles de obtener.

“Gracias a la atención de los médicos, nuestros niños y adultos mayores recibieron atención personalizada. Para las personas con movilidad reducida, que pudieron ser atendidas en sus propios hogares, este apoyo hizo una gran diferencia”, mencionó Dina Aigaje, productora de la comunidad de Oyacachi.

Para Juan Pablo Grijalva, gerente de Desarrollo Organizacional y Estrategia de El Ordeño, la relación con los productores parte de una visión que busca generar oportunidades para las comunidades.

“Nuestro objetivo va más allá de recibir leche de calidad. En El Ordeño concebimos los centros de acopio como polos de desarrollo para las comunidades, donde

impulsamos iniciativas de salud, nutrición y capacitación que generan bienestar y nuevas oportunidades para los productores y sus familias”.

La atención médica constituye una de las necesidades identificadas en estas zonas, pero la alimentación representa otro de los desafíos, particularmente durante los primeros años de vida. En Ecuador, el 19,3% de los niños menores de dos años presenta Desnutrición Crónica Infantil (DCI), de acuerdo con la segunda ronda de la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil del INEC. La situación presenta brechas importantes: la DCI afecta al 33,4% de los niños indígenas menores de dos años, según datos recopilados por UNICEF.

La problemática no responde únicamente a la cantidad de alimentos disponibles. Está relacionada también con la calidad de la alimentación, el acceso a servicios de salud, agua segura, saneamiento, higiene y las condiciones en las que crecen los niños.

En ese contexto surgieron las Ollas Comunitarias “Sabores que Transforman Vidas”, una iniciativa liderada por El Ordeño que busca trasladar conocimientos de nutrición directamente a las comunidades donde viven sus productores.

Las jornadas cuentan con la participación de chefs y profesionales en nutrición, quienes trabajan con las familias en la preparación de recetas a partir de productos locales, accesibles y disponibles en cada territorio. El objetivo no es entregar alimentos, sino enseñar a utilizarlos de mejor manera y convertir los productos que ya forman parte de la alimentación cotidiana en preparaciones variadas y nutricionalmente adecuadas.

La primera infancia ocupa un lugar central en estas jornadas, debido a la importancia de la alimentación durante los primeros años de vida para el crecimiento y desarrollo de los niños.

“Nos enseñaron que con los productos que tenemos aquí podemos preparar otras comidas y aprovechar mejor lo que producimos. Eso es importante porque el conocimiento se queda en la familia y podemos aplicarlo después en la casa”, explica Jessica Pilatasig, productora de leche de la comunidad de Toaylín y participante de una de las jornadas.

Las experiencias desarrolladas en territorio también han permitido identificar que las necesidades de las comunidades no son iguales. Mientras en algunos sectores la prioridad está relacionada con el acceso a controles médicos, en otros existe mayor interés por aprender alternativas para mejorar la alimentación familiar con los recursos disponibles.

Para Fundación Prosperar Salud, llevar las brigadas directamente a las comunidades permite acercar atención especializada a poblaciones que enfrentan barreras geográficas y económicas para acceder regularmente a servicios de salud.

“Llegar al territorio permite atender a las personas en su propia comunidad y reducir algunas de las barreras que existen para acceder a servicios médicos. La respuesta que encontramos en cada jornada demuestra la importancia de acercar estos servicios a las zonas rurales”, señala Liliana Zuluaga, presidenta de Fundación Prosperar Salud.

Las intervenciones continuarán durante 2026. Se prevé que las brigadas médicas lleguen también a comunidades de Tungurahua y Chimborazo hasta finales de año, mientras las jornadas de educación nutricional continuarán desarrollándose en los territorios donde se encuentran los productores vinculados a El Ordeño.

Estas acciones buscan responder a necesidades concretas identificadas en las comunidades: facilitar el acceso a servicios de salud y fortalecer los conocimientos de las familias sobre nutrición y preparación de alimentos con productos disponibles en sus propios territorios.