Centro de Apoyo para personas con cáncer, “Un segundo hogar”
Blanquita es una mujer de 42 años oriunda de la provincia de Riobamba, específicamente de la parroquia rural Calpi. Calpi que significa “Río de la araña” población antigua donde vivían los ayllus nos cuenta Blanquita. Tiene tres hijos uno de 21 años, una mujer de 17 años y una de 14 años, Muy orgullosa cuenta que sus dos hijas asisten a la escuela y el hijo mayor estudia Agronomía en la Universidad Pública de la ciudad de Guaranda, provincia de Bolívar. Amante de la cocina y el tejido de gorros, bufandas, todo tipo de prendas de lana, sin dejar atrás su afición por la elaboración de pulseras y colares de mullos.
A Blanquita después de realizarse los exámenes en el mes de julio le detectaron cáncer al cuello del útero y recibe todos los jueves tratamiento de Radioterapia y Quimioterapia. Ella permanece y recibe atenciones del Centro de Apoyo Integral para Jóvenes con Cáncer, ubicado en Carcelén Industrial, en las calles Joaquín Mancheno y E, al norte de Quito.
Ella siempre está acompañada de su esposo Manuel quién no la ha dejado en ningún momento sola, “él es mi mayor apoyo en todo este proceso”.
Manuel es un hombre trabajador y responsable que se dedica a la agricultura, pese a la responsabilidad que significa cuidar a sus tres hijos menores de edad, nunca dejó de lado a su esposa. Vivó 9 años en Quito pero después de detectada la enfermedad en Blanquita prefirió regresarse a su pueblo. Lleva 22 años de casados hasta el momento. “Yo tenía 22 y Blanquita 20 años”, entre risa burlona die: “el amor no tiene edad”.
“Nos queda luchar por la familia, resignación, luchar por los seres queridos y seguir adelante con más ánimo y no echarse para atrás”.
Muy tranquilos y sonrientes nos cuentan como viven esta nueva etapa en su vida, con un cáncer al cuello del útero diagnosticado, enfermedad que se presentó; pero lo toma con calma, se siente segura y resignada ante la situación que dice ella: no puede cambiar pero tampoco significa que se terminó la vida.
A pesar de todo y aunque está lejos de su casa dice sentirse en familia. “Aquí nos han recibido de la mejor manera, tenemos la comida, una habitación para dormir y el apoyo de los profesionales”, asegura.
El Centro de Apoyo para Jóvenes con Cáncer garantiza un espacio de alojamiento de corta estancia con atención integral y gratuita, en el lugar existen 13 habitaciones con capacidad para 45 camas. Las personas que visitan este centro de apoyo presentan todo tipo de cáncer, afirma Angélica Vera.
Viteri nos cuenta que este centro consta de tres niveles y dispone de los servicios: enfermería, psicología, alimentación (desayuno, almuerzo y cena), sala de estar, sala de juegos, auditorio, biblioteca, internet, lavandería, trabajo social, parqueadero guardianía y baterías sanitarias para uso público y para personas con discapacidad.
El Gobierno Nacional y el Ministerio de Salud Pública a través del Centro de Apoyo para Jóvenes con Cáncer brindan el apoyo a todo tipo personas de diferentes niveles económicos. Para acceder a los beneficios que presta el Centro, los pacientes son derivados de las diferentes unidades prestadoras de servicios de salud pública o privada quienes determinan los días de alojamiento.

