Ecuador rechaza destitución de presidenta de Brasil, Dilma Rousseff

edficio de la asamblea ecuadorQuito, 1 de septiembre de 2016. El pleno de la Asamblea Nacional aprobó hoy con 84 votos afirmativos, una resolución de rechazo a la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

La iniciativa surgió de la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, en donde se suman a las voces de condena enérgica a dicha separación. Además rechazan los golpes de Estado y desestabilización en los países para violentar la democracia e irrespetar la decisión popular. Se solidarizan con Rousseff.

Rivadeneira señaló que la mandataria brasileña fue electa con 54 millones de votos y calificó de inaceptable el golpe parlamentario. Dijo que es una «revancha de las élites que debe mantenernos alertas», pues recordó los procesos que se realizan en Honduras, Paraguay, Venezuela y Ecuador.

Para Rivadeneira, el Senado de Brasil es una muestra de la «más rancia derecha», que se puso sobre la voluntad de 54 millones de personas que eligieron a Rousself; que los senados, congresos y asambleas en los países deben ser garantes de la democracia.

«No podemos ni debemos permitir que se conviertan en instrumentos de las grandes corporaciones e intereses antinacionales», dijo. A criterio de la presidenta de la Asamblea ecuatoriana, se destituyó a Rousseff «sin una sola prueba en su contra en un juicio político manejado como un sainete».

Dijo que el objetivo es acabar con los programas sociales, de salud, educación y redistribución de la riqueza en ese país. Alertó que hay ya iniciativas que pretenden entregar ese país sudamericano a los poderes económicos internacionales como son las reservas de petróleo, empresas petroleras como Petrobras, así como el congelamiento por 20 años de la inversión en salud, saneamiento y vivienda.

Rivadeneira dijo que el problema en Brasil es el resultado de la extrema violencia de la restauración conservadora de la derecha en contra de la decisión democrática.

Legisladores como Ramiro Aguilar consideran que la destitución de Rousseff fue legítima y producto del deber de fiscalización que tienen las asambleas. Mientras tanto los legisladores de AP coincidieron con Rivadeneira y rechazaron en los mismos términos, la destitución de la Mandataria brasileña.

Aunque tardía la reacción de los Países de la Región, el momento fue oportuno para que determnados sectores criitiquen la falta de acción de organismos como la OEA, UNASUR, ALBA y Parlamento andino, que solo reaccionan despues de consumados los hechos.
Lo sucedido en Brasil se convierte en una alerta, para el resto de Países del área Andina, que a futuro podrían verse afactados por las dictaaduras camufladas que a pretexto de la democracia derrocan a los gobiernos progresistas.(I) RM

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