El crimen contra Fernando Villavicencio.
Han transcurrido 21 días de aquel trágico episodio que el Ecuador vivió por primera vez en su historia republicana, el asesinato de un candidato a la Presidencia de la República, Fernando Alcibiades Villavicencio Valencia.
Los 12 disparos efectuados el miércoles 9 de agosto a eso de las 18h20, que acabaron con la vida del candidato presidencial cuando salía de un acto de campaña, del coliseo del Colegio Anderson, al norte de Quito, han marcado un punto de inflexión dramático para una nación que hasta hace unos años era considerada una isla de paz seguridad en una región violenta.
El tiempo corre sobre el acto vil y cobarde del asesinato de Fernando Villavicencio. Las horas pasan y nadie dice algo concreto todo es especulación y campaña política. Un equipo del Boró de Investigación de los EE.UU, llegó al País para investigar el caso, pero aún no hay un pronunciamiento sobre este suceso. Aún seguimos esperando.
Días antes del horrendo y brutal asesinato, en rueda de prensa Villavicencio denunció que había recibido amenazas: dijo, representantes de un líder de Los Choneros llamado Fito visitaron a un miembro del equipo de campaña “para decirle que si yo sigo mencionando el nombre de Fito, mencionando los Choneros, me van a quebrar. Efectivamente, eso fue. Y mi decisión fue continuar con la campaña”. Reiteró.
Es que con sus denuncias Villavicencio tocó puntos muy sensibles de ciertos grupos políticos vinculados con las mafias. “Las mafias son demasiado poderosas”, afirmó. “Se han tomado nuestro país, se han tomado el sistema económico, la policía, el sistema judicial”.
“Estamos desesperados”, continuó. “No sabemos el futuro de nuestro país. En manos de quién, por quién va a ser asumido”.
En los últimos cinco años, el narcotráfico ha ganado un poder extraordinario en Ecuador, a medida que las mafias extranjeras de la droga se han aliado con las pandillas locales de las calles y las prisiones. En solo unos años han transformado regiones enteras del país, extorsionando negocios, reclutando jóvenes, infiltrándose en el gobierno y matando a quienes los investigan.
Es la policía quien debe investigar este hecho cruento no una comisión que va a echar humo sobre un hecho nefasto de la nación, como se pretende en la nueva asamblea nacional. Temo que pase el tiempo y todo quede en la impunidad, en el escándalo, y nada más.
El crimen contra Fernando Villavicencio.
Han transcurrido 21 días de aquel trágico episodio que vivió el Ecuador vivió por primera vez en su historia republicana, el asesinato de un candidato a la Presidencia de la República, Fernando Alcibiades Villavicencio Valencia.
Los 12 disparos efectuados el miércoles 9 de agosto por la tarde, que acabaron con la vida del candidato presidencial cuando salía de un acto de campaña, han marcado un punto de inflexión dramático para una nación que hasta hace unos años era considerada una isla de paz seguridad en una región violenta.
El tiempo corre sobre el acto vil y cobarde del asesinato de Fernando Villavicencio. Las horas pasan y nadie dice algo concreto todo es especulación y campaña política. Un equipo del Boró de Investigación de los EE.UU, llegó al País para investigar el caso, pero aún no hay un pronunciamiento sobre este suceso. Aún seguimos esperando.
Días antes del horrendo y brutal asesinato, en rueda de prensa Villavicencio denunció que había recibido amenazas: dijo, representantes de un líder de Los Choneros llamado Fito visitaron a un miembro del equipo de campaña “para decirle que si yo sigo mencionando el nombre de Fito, mencionando los Choneros, me van a quebrar. Efectivamente, eso fue. Y mi decisión fue continuar con la campaña”. Reiteró.
Es que con sus denuncias Villavicencio tocó puntos muy sensibles de ciertos grupos políticos vinculados con las mafias. “Las mafias son demasiado poderosas”, afirmó. “Se han tomado nuestro país, se han tomado el sistema económico, la policía, el sistema judicial”.
“Estamos desesperados”, continuó. “No sabemos el futuro de nuestro país. En manos de quién, por quién va a ser asumido”.
En los últimos cinco años, el narcotráfico ha ganado un poder extraordinario en Ecuador, a medida que las mafias extranjeras de la droga se han aliado con las pandillas locales de las calles y las prisiones. En solo unos años han transformado regiones enteras del país, extorsionando negocios, reclutando jóvenes, infiltrándose en el gobierno y matando a quienes los investigan.
Es la policía quien debe investigar este hecho cruento no una comisión que va a echar humo sobre un hecho nefasto de la nación, como se pretende en la nueva asamblea nacional. Temo que pase el tiempo y todo quede en la impunidad, en el escándalo, y nada más.
Fernando Villavicencio, quien fue asesinado por sicarios mientras caminaba para subirse a su vehículo de campaña y cuando se sentó en el asiento trasero recibió tres tiros en la cabeza.
Por supuesto que este crimen no puede quedar en el olvido y sin castigo. Los responsables tienen que responder ante la justicia, y sentar un precedente; no asesinaron a cualquier ciudadano, asesinaron posiblemente a quien habría sido quizá el próximo presidente del Ecuador.
