Informar a contracorriente: el pulso frágil del periodismo ecuatoriano.

El periodismo en Ecuador atraviesa uno de sus momentos más críticos, atrapado entre la violencia del crimen organizado, la presión institucional de quien ejerce el poder de turno y una severa crisis económica, evidenciando cómo la democracia se debilita cuando el periodista pasa de fiscalizar al poder a convertirse en blanco de las estructuras del Estado y de funcionarios que se sientan aludidos. El caso PROGEN, es uno de los que más incomoda al gobierno del presidente Daniel Noboa.

Radiografía de una profesión en riesgo.

• Dos frentes de amenaza: Organizaciones criminales y actores estatales lideran las agresiones contra la prensa, convirtiendo la labor de informar en un oficio de alto riesgo en el país.

• Cifras alarmantes: Informes de organizaciones como: Human Rights Watch, las naciones Unidas y Fundamedios, la Fundación Periodistas Sin Cadenas documentan decenas de agresiones periódicas (con promedios de más de un ataque diario), además de asesinatos y amenazas de muerte a reporteros, periodistas y dueños de medios digitales, que incluso, han tenido que abandonar el país por temor a represalias.

• Censura y opacidad institucional: Se han denunciado bloqueos digitales, restricciones al acceso a datos públicos, lineamientos militares que clasifican a los medios según su afinidad y un uso discrecional de la pauta publicitaria oficial. En las últimas semanas, periodistas como Fabricio Vela de RTU y Valeria Rosales (Exdirectora de Noticias): Denunció públicamente que se le impidió de manera abrupta el ingreso a las instalaciones del canal para realizar sus labores y retirar sus pertenencias personales.

• El declive de la prensa impresa y la asfixia económica: La crisis financiera golpea con fuerza a las empresas periodísticas; casos recientes, como el cese de la edición impresa de Diario Expreso y Extra, reflejan un cerco económico y presiones a los anunciantes que asfixian la sostenibilidad de las redacciones críticas. La empresa GRANASA, propietaria de Extra y Expreso, denunció que varios grupos empresariales dejaron de pautar por presiones del gobierno, incluso, el columnista Martín Pallares, dijo en entrevista con la televisora Ecuavisa, esta semana que el gobierno había pedido la cabeza de tres trabajadores de Expreso, para considerar que la publicidad no merme, sin embargo, el medio prefirió no aceptar esa iniciativa.

Pero la situación no solo es con GRANASA, sino que hay otros medios que han sido comprados por el gobierno, o gente a fines para desmantelarlos, como el caso de Radio La Calle, La Posta Centro, entre otros.

El Estado y organizaciones criminales se han convertido en las principales amenazas para periodistas y medios de comunicación en Ecuador, 231 agresiones y seis periodistas asesinados en territorios donde investigar equivale a firmar una amenaza” de muerte, el 2022 por ejemplo fue un año igual de violento para la prensa con 356 amenazas y cuatro asesinatos.

En lo que va del 2026, las cifras son alarmantes y reflejan el estado de represión de quien ejerce el poder político de turno. Sin duda, este será el termómetro, para medir el grado de aceptación del régimen en los próximos días y con ello medir si goza o no de simpatía para  una posterior reelección.