Cómo sobrevivir al SPAM y no morir en el intento
¡Urgente! ¡Tenemos la casa de sus sueños! ¡Usted se ha ganado la lotería! ¡Tenemos un regalo gratis! ¡Baje de peso AHORA! ¡Dios lo bendiga!, son algunos de los asuntos que se visualizan en nuestro correo electrónico y desde lejos gritan: «¡Soy spam, no me hagas caso!».
Y si usted es muy religioso y se pregunta: ‘¿quién va a usar el nombre de Dios en vano?’, le respondo que muchos. Apelar a su sensibilidad, necesidades y gustos es la principal estrategia que usan los ‘spammer’ para atrapar a sus víctimas.
Pero ¿qué es un spam? Spam es un correo no solicitado o el que usted ha catalogado como correo basura, que se envía a un gran número de destinatarios con fines publicitarios o comerciales, pero también delictivos (desde infectar su máquina con virus, hasta robar sus credenciales personales). ¿Y ‘spammer’? Es la persona o empresa que se dedica a hacer spam, mientras que ‘spamming’ se trata de la acción.
¿Cuál es la gravedad del asunto? Que si usted pensaba que estos molestosos correos solo intentan publicitar algo, sepa que, según un informe de Intel Security (2014), el 70 % busca robar información. Entonces, solo bastará un clic, una respuesta o un reenvío de su parte para que pase a engrosar la lista de víctimas.
Los ciberdelincuentes, hoy, no requieren de conocimientos técnicos considerables para lograr sus objetivos. Algunas herramientas maliciosas se distribuyen por medio de la manipulación psicológica para infectar las computadoras. Es decir que los usuarios alcanzados son persuadidos a dar clic en vínculos -supuestamente legítimos y seductores- para posteriormente ser atacados o estafados.
El trabajo de Intel Security identificó un aumento drástico en el uso de direcciones URL maliciosas, con más de 30 millones de sospechosas identificadas a fines del año pasado. El aumento se atribuyó al uso de URL cortas, que a menudo ocultan sitios web maliciosos.
Leyes. En países como Estados Unidos o España, el simple hecho de enviar publicidad a un usuario que no ha autorizado recibirla es motivo de una sanción económica. En Ecuador no sucede lo mismo. La Ley de Comercio Electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos indica que el emisor deberá cesar el envío de los mensajes no solicitados, inmediatamente después recibir la solicitud del destinatario. Sin embargo, no contempla una sanción para el incumplimiento de esta disposición ni especifica la institución de control.
¿La solución? Desconfiar, usar el sentido común (por ningún motivo dar clic en un mensaje que considere sospechoso) y bloquear las direcciones de correo sospechosas. (Más recomendaciones en el espacio: Evite ser víctima).
Hay sistemas que prometen filtrar estos mensajes, pero podrían obstaculizar la llegada de correos importantes, debido a que no son muy ‘inteligentes’ y no interpretan bien los algoritmos. Por lo que la única solución es hacer un bloqueo de las direcciones desconocidas de forma manual (vea el espacio: Cómo eliminar el spam).
Recuerde que no bajará de peso o recibirá castigos divinos a través de correos electrónicos. El sentido común lo ayudará a sobrevivir en el mundo virtual y no morir en el intento.(Expreso)
