Intercambio comercia para medir la paz en frontera sur

Loja, 04 nov (Andes).- Los ecuatorianos y peruanos que viven en la frontera de ambos países miden el beneficio del acuerdo de paz de 1998, con las ganancias que mensualmente obtienen en negocios instalados en los límites geográficos de sus países, que firmaron la paz definitiva hace 15 años.
Por ejemplo, en Huaquillas, uno de los 15 municipios de la provincia de El Oro (sur costero), fronteriza con Perú, Eduardo Piedra, es un comerciante ecuatoriano con 20 años de experiencia en la venta y comercialización de prendas de vestir y calzado de Perú. Él expuso que antes de la firma de paz, “la mercadería peruana ingresaba como contrabando al país”.
Actualmente, comerciantes ecuatorianos y peruanos ingresan productos por un monto de hasta 2.000 dólares libres de impuestos. Aquello mejora el intercambio comercial, cuya cifra anual creció 16 veces en los últimos 15 años. Vicente Rojas Escalante, exembajador de Perú en Ecuador y actual director del Plan Binacional Capitulo-Perú, informó a la Agencia Andes que el intercambio comercial alcanzó una cifra récord de 3.200 millones de dólares en el 2012.
Una muestra de esa buena relación comercial desemboca en los pueblos de frontera. Rodrigo Vera, peruano, instaló un local de comida en Macará, uno de los 16 municipios de Loja, provincia fronteriza con Perú, en donde hace 11 años ofrece: cebiche, causa limeña y papa a la huancaína, platos típicos de ese país andino.
A ese negocio se suman otras iniciativas de empresa de peruanos y ecuatorianos, quienes califican a ese acuerdo como una oportunidad para el desarrollo de las fronteras. No obstante, entre peruanos residentes en Ecuador, aún quedan recuerdos de las diferencias que hubo por el conflicto bélico.
Juan Carlos Vegas, peruano residente hace 22 años en la ciudad de Loja, es uno de los que vivió el antes y después del acuerdo de paz. Él decidió estudiar Medicina en la urbe ecuatoriana por factores económicos y geográficos. Sullana su ciudad natal está a 312 km de Loja, 778 km menos que la capital peruana (Lima).
Vegas realizaba sus estudios universitarios cuando en 1995 se activó el conflicto, inclusive antes de ese anuncio de guerra, junto a otros de sus compatriotas, el ciudadano peruano narra que hicieron esfuerzos para cambiar el acento y evitar ser juzgados en la universidad. “Éramos los enemigos, en Perú el sentimiento era similar hacía los ecuatorianos”, recuerda Vegas.
Sin embargo, 15 años después, Ecuador y Perú trabajan para superar esas diferencias. Apuntan a la integración binacional con actividades culturales y deportivas anuales. Eugenio Maury Parra, cónsul de Perú en la zona sur de Ecuador, explica que cada año organizan entre 12 y 15 actividades de ese tipo. De tal modo que los peruanos ya no esconden su acento y los ecuatorianos han incluido a Perú entre sus destinos favoritos para hacer turismo.
Anualmente 130.000 ecuatorianos visitan el vecino país y unos 85.000 peruanos realizan turismo en Ecuador. Para Luís Zúñiga, sociólogo ecuatoriano, esas cifras reflejan madurez y marcan la ruta hacia el desarrollo de una identidad binacional en las fronteras.
Diana Pereira, catedrática de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), analiza la integración de ambos países desde la óptica internacional, asegura que los avances alcanzados son un ejemplo para el mundo, pero ella considera que aún hay problemas como el contrabando y la delincuencia a escala binacional, que requieren una lucha conjunta y en esa área Ecuador y Perú tienen una deuda con sus fronteras.(Andes-ecuadoraldia.com.ec)
