Ecuador reduce pobreza con políticas intersectoriales y ahora se enfocarán en generación de empleo, dice Pabel Muñoz
Quito, 4 may (Andes).- El titular de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) de Ecuador, Pabel Muñoz, afirmó en entrevista con la agencia Andes que el haber entendido que la pobreza es multidimensional ha permitido al gobierno de su país enfrentar desde múltiples sectores el flagelo y lograr que 1.3 millones de ecuatorianos hayan salido de esa condición en los últimos ocho años.
Andes: Recientemente se informó que en Ecuador 1,3 millones de personas han salido de la pobreza en los últimos ocho años. ¿Qué implica «salir de la pobreza»?.
Pabel Muñoz (PM): Es ejercer derechos constitucionales que estuvieron privados por la carencia de recursos económicos cuando no debería ser así. Cuando tengo un mandato constitucional que me dice que la salud es universal y gratuita, que la educación debería poder ejercerlo sin que los recursos económicos sean una barrera al acceso. Lo que tenemos es una política pública apegada a los principios constitucionales de la que empezamos a ver resultados. Con la Encuesta de Condiciones de Vida (difundida recientemente) lo que podemos constatar es que tenemos una caída de 12,5 puntos porcentuales en la pobreza por consumo, pero lo más importante es que siete de esos 12 puntos se explican por políticas redistributivas, que están enfocadas a la garantía de derechos. Los distintos sectores poblacionales no se quedaron fuera de la política pública por una limitación de acceso económico y lo que mejora son todos los tipos de condiciones (de vida) en los hogares. En este período de gobierno ha bajado 15 puntos la pobreza por ingresos, 13 puntos por consumo, y 16 por necesidades básicas insatisfechas. Todas las formas de medición de la pobreza en Ecuador coinciden en una caída significativa. Ello implica garantía de derechos y acceso a los servicios. Hemos hecho una importante inversión en el país (la más alta respecto a su Producto Interno Bruto en Latinoamérica) que tiene como característica el acceso territorial, con lo cual se procura hacer inversiones donde nunca antes fueron pensadas y estamos mejorando significativamente las condiciones de segmentos poblacionales que estaban distantes. En Ecuador para no ser considerado pobre, un ciudadano debe contar con 2,81 dólares al día para el consumo y tener un ingreso de 2.70 dólares.
Andes: El gobierno ha enfatizado que la reducción de la pobreza no se debe a los ingresos derivados de los altos precios del petróleo, sino a políticas públicas. ¿Cuáles son esas políticas y cómo funcionan?
PM: De 12,5 puntos porcentuales en la caída de la pobreza (en este gobierno), cinco provienen del crecimiento económico y siete de las políticas redistributivas. Eso contesta claramente a los opositores del gobierno. Los precios importantes (altos) de las materias primas (el petróleo, el camarón, el atún, el banano) significaron un crecimiento de la economía, pero no son el factor determinante, sino las políticas redistributivas. Señalaría (entre esas políticas) el acceso a la educación y la universalización de la matrícula en educación básica; en salud pública hemos multiplicado por tres las atenciones en el sistema, y eso significa que la gente se atiende y ha recuperado confianza. Nos hemos fijado mucho en el esquema cubano y la lógica de pasar de una salud curativa a una preventiva empieza a dar resultados. Más de 10.000 ecuatorianos y ecuatorianas están estudiando en las mejores universidades del mundo y tenemos el indicador de desempleo más bajo de la historia republicana a diciembre de 2014 (3,8%). Si no hubiéramos trabajado con la convicción de intersectorialidad, no encontraríamos estos resultados positivos.
Andes: ¿Qué está impidiendo que el gobierno pueda acelerar más la reducción de la pobreza?.
PM: Técnicamente todos los países que se acercan a niveles más bajos de pobreza tienen que hacer más esfuerzos para disminuir, esto es una cosa con la que la oposición suele antojadizamente confundir a la ciudadanía. Aprovechan el nivel de pobreza existente en 1999 o el 2000 para decir «nosotros tuvimos una caída más significativa de la pobreza». Cuando tengo una pobreza del 60% y bajo 20 (puntos) y la ubico en el 40% es un esfuerzo menor que cuando tengo una pobreza del 20% y la quiero que bajar al 10%. En un caso son 20, en el otro 10 (puntos), pero mucho más difícil de reducir. Es conocido en la literatura que cada punto adicional de disminución de la pobreza se va haciendo más difícil, sobre todo cuando vamos encontrando la pobreza más estructural; esa que tiene profundo desarraigo. Lo otro es continuar con las políticas públicas que hemos implementado y poder sostener nuestras convicciones políticas a pesar de las manifestaciones de crisis del capitalismo global, que ha generado una caída de (los precios de) los productos primarios. Hay una desaceleración (económica) de China, de la India, ha caído el precio del petróleo, se ha apreciado el dólar, que para una economía dolarizada como Ecuador es muy complejo y, a pesar de esas contingencias que nos presenta el concierto internacional, queremos mantener resguardados nuestros objetivos de política pública.
Andes: ¿Cómo construir un modelo distinto para erradicar la pobreza cuando todavía en el país predominan relaciones de producción capitalistas?.
PM: Evidentemente tenemos condiciones estructurales que vamos a tener que enfrentar para el propósito que nos fijamos para el 2017 de erradicar la extrema pobreza por ingresos. Hemos privilegiado una estrategia para erradicar la pobreza y eso significa que ahora debemos darle un empuje mayor. Podríamos continuar la línea inercial de comportamiento de nuestra política pública y nuestra inversión, es decir ya hemos hecho inversión en escuelas y por lo tanto sabemos que seguirá disminuyendo o aumentando tasas de matrícula, pero no, queremos incidir positivamente incluso en esos cambios tendenciales, para que no sean tendenciales sino revolucionariamente acelerados; y eso es lo que busca la estrategia de erradicación, primero que tenga un enfoque territorial. En estos momentos hay que determinar qué tipo de pobreza está ubicada en qué territorio y atacarla de manera particular. La estrategia de erradicación contempla el tema de la revolución del trabajo y el empleo, mejorar los niveles de protección social de la ciudadanía y permitirle garantía de derechos, y lo segundo es el cambio de la matriz productiva. El eslabón perdido entre la estrategia de la erradicación de pobreza y el cambio de la matriz productiva es la generación de trabajo, y hacia allá estamos apuntando.
Andes: ¿Se mantienen los planes y las proyecciones gubernamentales en el decrecimiento de la pobreza, pese al difícil contexto internacional actual?
PM: El contexto económico internacional es complejo y lo estamos manejando con responsabilidad. De momento hemos tomado decisiones como el tema de las salvaguardias que buscan proteger la dolarización, disminuir las importaciones para mantener el flujo. El problema no es si los dólares salen, si entran en la misma proporción, y por eso estamos buscando que siga siendo el mismo flujo que sale frente al que entra. Lo otro es un factor asociado y es que protege y promueve la industria nacional. Estamos cuidando el paquete de inversiones y siendo más cuidadosos y exigentes en definir nuevas inversiones en distintas carteras de Estado porque queremos proteger el crecimiento económico, el empleo y los resultados sociales.
De momento no esperamos un revés en nuestras expectativas de resultados sociales, sin embargo, hemos pedido a la Secretaría Técnica de Erradicación de la Pobreza y al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) un estudio particular de escenarios para ver qué pasa si al final tenemos un precio de petróleo de 40, de 50 y de 60 dólares el barril; si afectaría y en qué medida a nuestras metas sociales. Pero cuando las economías enfrentan vicisitudes, sobre todo planteadas por el contexto internacional, existen formas de hacer ajustes. Antes se hacían ajustes atacando a los sectores populares y clases medias, nosotros estamos tomando decisiones que controlen los indicadores macroeconómicos, pero que busquen no afectar a los segmentos poblacionales. (ANDES)
