Homenaje al General de Ejército Eloy Alfaro Delgado, en el obelisco de la hoguera bárbara, en el Ejido, Quito, el 25 de enero de 2018.

El 28 de enero de 1912 es una fecha luctuosa, que el pueblo ecuatoriano jamás deberá olvidar, porque este día es donde se materializó todo el desprecio y la ferocidad con que el clero, las clases dominantes y los imperios de Estados Unidos y Gran Bretaña quisieron desaparecer de la faz de nuestro territorio y de América Latina toda forma de lucha por la paz, la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza y la lucha antiimperialista iniciada por esos tres grandes majaderos de América Latina: Alfaro, Sandino y José Martí.

Compañeras, en millares de tumbas reposan los restos de la gran burguesía y oligarquía terrateniente cuyos epitafios deberían señalar “aquí yacen los restos de hombres y mujeres que murieron, pero nunca supieron para que existieron”. En la tumba del Viejo Luchador debería existir un epitafio con letras de oro que señale “aquí yacen los restos del mártir del 28 de enero de 1912, en la hoguera bárbara. Murió en su lucha por darnos a los ecuatorianos justicia, libertad y laicismo”.

La muerte física de Alfaro, no significa la muerte de sus ideales, porque a los hombres superiores como Alfaro, Bolívar, Sucre, Martí, Sandino, el Che Guevara, no se les mide jamás de los pies a la cabeza, sino de la cabeza al cielo, porque su grandeza de ideales no tiene límites, porque son inmortales y trascienden en el tiempo y en el espacio; para que hombres y mujeres de todos los rincones de nuestra América india recojan esos pensamientos.

El legado histórico – cultural dejado por Alfaro, jamás tendrá que ser olvidado. Por ello el pueblo ecuatoriano lo ha reconocido como el mejor ecuatoriano del siglo XX.

Porque ignorar al Viejo Luchador, compañeros. No saber de Alfaro equivaldría a que el pueblo ruso no sepa quien fue Lenín.

Compañeros no conocer la grandeza de Alfaro sería tanto como que el pueblo venezolano no conozca la grandeza de Simón Bolívar.

Compañeros, ignorar el legado que nos dejó Alfaro sería igual que los mexicanos ignorasen el legado revolucionario de Zapata y Pancho Villa.

Compañeros, no estudiar y reconocer el aporte de Eloy Alfaro sería tanto como si los franceses no estudiasen y no reconozcan el aporte de Voltaire y Robespierre a la Revolución Francesa.

Compañeros, rompamos las cadenas de la ignorancia y la ignominia. Todos a empuñar la espada de Alfaro y de Bolívar a luchar por una vida más justa y digna. No olvidemos las frases celebres del viejo luchador: “ante el tirano más vale morir de pie que vivir de rodillas”. Adelante juventud de mi patria con el ejemplo de Alfaro, Sandino, el Che Guevara. A luchar por una patria mejor. ¡Jamás! olvidemos el mensaje del General Eloy Alfaro “Cuando más oscura está la noche más cerca estamos de la Aurora”

Dr. René Pozo Astudillo Mgtr. historiador, docente del Instituto Nacional Mejía.