Las niñas sin educación son 3 veces más propensas a casarse antes de los 18 años

MAtrimonio AdolescentesUn “no” rotundo es lo que Paola Rodríguez dice cuando le preguntan si volvería a casarse. En su respuesta existe una mezcla de sentimientos y recuerdos, pues su vida de casada “no fue la maravilla que imaginó”.

Hoy Paola tiene 31 años y fue a los 15 cuando contrajo matrimonio con un joven de 21 años. ¿Por qué lo hizo? La adolescente había quedado embarazada y la presión de sus padres, más el qué dirán, la empujaron a tomar la decisión de casarse.

“Pensaba que si no tenía a mi lado a un esposo no podía salir adelante, y no quería repetir el mismo círculo de mi casa, de que mi hija creciera sin un padre”, cuenta la joven. Manifiesta que no quería depender de sus padres, pero al contrario de lograr independencia, estuvo bajo la ‘tutela’ de su esposo.

A los 9 meses de matrimonio comenzaron las peleas, los celos, los chantajes y las humillaciones. Como ocurre en la mayoría de las uniones adolescentes, Paola tuvo que dejar el colegio, además del deporte y los paseos con sus amigas.

Una de las consecuencias más graves del matrimonio infantil, según informe de la Unicef, es precisamente el abandono del colegio por parte de las adolescentes.

Cuando Paola quiso retomar sus estudios, con el apoyo de su familia, encontró las barreras que puso su esposo. “Incluso hubo golpes para que no volviera a estudiar, y es que cuando uno lo hace se da cuenta de que hay un mundo afuera y que la vida no solo es lavar, planchar y estar al lado de su pareja”.

Las niñas sin educación son 3 veces más propensas a contraer matrimonio antes de los 18 años, por eso la Unicef indica que la educación es vista como una medida de prevención.

Basada en su experiencia, Paola apoya la reforma al Código Civil, que fijaría los 18 años como la edad mínima para casarse. Según el artículo 83, quienes son menores de 18 años pueden contraer matrimonio con consentimiento expreso de los padres o de quienes ejercían su patria potestad.

La reforma considera la Resolución 843 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que declaró que ciertas costumbres referentes al matrimonio y a la familia en la legislación ecuatoriana eran incompatibles con los principios enunciados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

¿Cuáles son las consecuencias del matrimonio infantil?

El informe de Unicef explica que el matrimonio entre personas menores de 18 años es una realidad preocupante en el mundo, y que afecta en mayor grado a las niñas que a los niños.

Doris Herrera, líder Nacional de Protección de Plan Internacional Ecuador, lo corrobora. Debido a que a las mujeres se les asigna un rol de cuidadoras del hogar desde la infancia, las niñas que se casan tienen menos probabilidades de continuar sus estudios. “Mientras que los hombres no tienen la misma condición porque generalmente siguen estudiando y tienen mayor acceso a desarrollo intelectual y económico”.

Una de las principales afectaciones hacia las menores de edad es la psicológica, puesto que al casarse “se ven forzadas a finalizar su adolescencia de manera abrupta, se tienen que enfrentar a un conjunto de responsabilidades para las cuales no están preparadas”. De allí nace otra consecuencia en el tema de salud. “Las niñas se están exponiendo de manera muy temprana a roles sexuales y reproductivos, cuando su cuerpo está terminando de formarse”.

Precisamente uno de los riesgos citados por Unicef es que las niñas madres tienen más riesgos de morir en el parto por la fragilidad de su cuerpo. Debido a su corta edad son relegadas por sus parejas, en la mayoría de los casos con más años, y no tienen acceso a métodos de prevención o planificación familiar. “Eso le puede traer embarazos sorpresivos con mayores consecuencias en su desarrollo”, agrega Herrera.

La psicóloga educativa, Elizabeth Montenegro, considera además que las niñas casadas a temprana edad sufren de violencia, “no siempre se casan con personas de su misma edad o similar, muchas veces son con adultos que las manipulan, y son proclives a ser víctimas de abuso sexual o físico”.

VIDEO
https://youtu.be/0yH0iweTBMs

Uniones efímeras, cuya causa principal es el embarazo

Marcela Molina y Édison Cornejo se casaron en 1998 cuando tenían 15 y 17 años respectivamente. El motivo fue un embarazo, tal cual ocurrió con Paola y su esposo.

La boda se desarrolló con total hermetismo, ya que según recuerda Marcela, hace 17 años la gente del barrio San Felipe, en Latacunga, los miraba como un ‘mal ejemplo’.

Durante los primeros años los jóvenes esposos tuvieron problemas para adaptarse y vivir juntos. Además aprendieron solos cómo ser padres en la adolescencia. No llegaron a las agresiones, pero han tenido peleas fuertes. La más reciente fue hace 2 meses, debido a las continuas salidas nocturnas de Édison.

Otro ejemplo de un matrimonio a temprana edad es el de Fabián M., quien se casó a los 17 años y cuyo hogar apenas duró dos años. “No podíamos disfrutar bien de nuestra vida, yo quería seguir haciendo cosas de soltero y ella también y ahí se presentaron los problemas, primero nos separamos y ahora estamos en proceso de divorcio”, manifiesta. (El telegrafo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*