Desempleo: dramáticas súplicas en transporte público
Por: Gilmer Rivas Zambrazo.
La pobreza diaria y creciente que no se puede ocultar.
De verdad que de los 36 años que vivo en Quito, nunca me incomodó trasladarme de un lado a otro en unidades del transporte público, pese a que siempre andaban-como hasta ahora- repletos de pasajeros.
Hoy, encambio, más allá de los riesgos a contagios de covid y los robos que a diario se registran, entristecen las historias de hambre y miseria que se cuentan y cantan durante el viaje.
Qué tristeza da escuchar, por ejemplo a jóvenes que hasta con lágrimas, piden centavos para comer o pagar la renta de una vivienda.
Se suman vendedores ambulantes que suplican a los viajeros llevar desde un accesorio tecnológico hasta botellas de agua, caramelos y demás artículos.
Éste ambiente de mercado que se genera dentro de las unidades de transporte público, sí es realmente calamitoso y dramático. Son decenas de casos de los que te enteras en los pocos minutos del trayecto.
Cuando llegas a tu destino, desciendes de la unidad convencido que tu situación, no es nada parecida, pues cuentas con algo de comida y refugio.
Aquí, en estos vehículos quizás se cumple, una de tantas ofertas de campaña de aquel candidato que ofreció plazas de trabajos como las del ‘monito» vendedor de agua.
Lo ideal sería que los gobernantes dejen, por un momento, los autos de vidrios oscuros y blindados y se suban a estos vehículos a escuchar esas historias y anécdotas ciudadanas…
